Hay momentos en los que salir de casa o cambiar de rutina cuesta un poco más. A veces por cansancio, otras por ansiedad, por falta de energía o simplemente porque estás pasando una etapa complicada. Y es normal que, en esos días, ir hasta una consulta no sea lo que más te ayuda.
La terapia a domicilio está pensada precisamente para eso: para ofrecerte apoyo psicológico en un entorno que te resulte familiar y seguro. Un espacio donde puedas hablar con calma, sin prisas y sin tener que moverte de tu hogar.
No es solo comodidad. Es empezar a cuidarte desde un lugar donde te sientes más tranquila y acompañada.
Lo que más agradecen muchas personas no es solo el hecho de no tener que salir, sino el descanso emocional que eso supone. Cuando la vida pesa, reducir barreras marca una diferencia enorme.
Hay situaciones —como un duelo, una depresión profunda, un pico de ansiedad o un bloqueo intenso— en las que vestirse, organizarse o desplazarse ya es un reto. En estos momentos, la terapia a domicilio permite que el acompañamiento llegue hasta ti, sin empujarte más de lo que puedes.
Personas mayores, con lesiones, enfermedades crónicas o dificultades de movilidad encuentran en esta modalidad un modo realista de acceder a un apoyo que, de otro modo, sería inaccesible.
A veces necesitas sentirte en tu entorno para abrirte. Tu casa puede convertirse en un espacio terapéutico donde el proceso fluya con más suavidad, sin tensiones añadidas.
Tu hogar es parte de tu historia y de tu día a día. Realizar la terapia en casa permite observar e integrar todo eso en el proceso de un modo muy natural.
Cuando la psicóloga acude a tu casa, puede comprender mejor los elementos que te influyen: tu ritmo, tus rutinas, tus apoyos y también las dificultades que te rodean. Eso aporta una comprensión más profunda de lo que estás viviendo.
Estar en tu hogar facilita que te sientas más tranquila y dispuesta a compartir. No hay que “ponerse en modo consulta”; simplemente estás en tu ambiente.
Si necesitas implementar ejercicios, hábitos o técnicas, hacerlo directamente en tu entorno facilita que el cambio sea más orgánico y sostenible
Mi nombre es Jennifer y soy psicóloga general sanitaria.
Estoy formada en psicogerontología, atención temprana, terapias de 3ª generación, principalmente terapia de aceptación y compromiso, y mindfulness.
Poseo amplia experiencia en trastornos de ansiedad, trastornos del estado del ánimo, estrés, gestión emocional y enfermedad mental grave.
Acompaño a personas que desean mejorar su bienestar emocional.
Mi enfoque es cercano, humano y basado en la evidencia científica.
Quiero que sepas que no tienes que tenerlo todo claro para empezar. De hecho, pocas personas lo tienen. Para eso estamos aquí.
En ese primer encuentro hablamos de ti, de cómo te sientes y de lo que te ha traído hasta aquí. No hay respuestas correctas ni expectativas. Solo la oportunidad de que te escuches y te sientas escuchada.
Cada persona es diferente, y también lo es su manera de vivir el malestar. Diseño el proceso terapéutico teniendo en cuenta tus tiempos, tus límites y tus necesidades, sin presiones ni urgencias.
A lo largo de las sesiones trabajamos con recursos prácticos que te ayuden a entender lo que te ocurre, regular tus emociones y recuperar un poco de calma interna. No desde la teoría, sino desde lo que tú realmente necesitas.
Cuando el miedo a salir, a los espacios abiertos o a ciertas situaciones te paraliza, empezar una terapia presencial puede ser prácticamente imposible. En estos casos:
La terapia a domicilio puede convertirse en el puente que te ayuda a reconectar poco a poco con el exterior.
La depresión puede volver cualquier tarea básica en un desafío enorme. En esos momentos:
A veces, que la ayuda llegue hasta tu puerta ya es un alivio en sí mismo.
Mi enfoque está centrado en ayudarte a comprender tu mundo emocional y acompañarte en los momentos en que más lo necesitas.
Trabajo con:
Cada proceso es único, y lo abordamos con respeto, calidez y profundidad.
Antes de comenzar, acordamos juntas un espacio dentro de tu hogar donde puedas sentirte tranquila y sin interrupciones. La confidencialidad y el secreto profesional funcionan exactamente igual que en consulta.
No. Basta con un lugar cómodo para hablar y la voluntad de crear ese pequeño espacio para ti.
El acompañamiento a domicilio está disponible únicamente en determinadas zonas para garantizar puntualidad y calidad. Podemos revisar tu ubicación juntas para confirmarlo.
La terapia a domicilio es una forma de recordarte que no tienes que hacerlo todo sola, ni hacer esfuerzos que ahora mismo te superan. A veces lo que más necesitamos es que alguien venga a nuestro encuentro, con calma, con presencia y con un acompañamiento sincero.
Si estás pasando por un momento en el que salir se te hace difícil, estoy aquí para ofrecerte un espacio seguro, humano y respetuoso, directamente en tu hogar.