Sé que no siempre es fácil reconocer que algo nos está afectando más de lo que nos gustaría. A veces seguimos adelante con la rutina, intentando sacar fuerzas de donde ya no quedan, hasta que el cuerpo o la mente empiezan a pedirnos una pausa.
Si te está ocurriendo, quiero que sepas que no hay nada extraño en ello. Le pasa a muchas personas, especialmente cuando sienten que siempre deben cumplir, estar bien, sostener, gestionar o dar más de lo que realmente pueden.
La terapia online nace, precisamente, como un lugar donde puedas detenerte un momento, respirar y empezar a mirar hacia dentro sin prisas y sin exigencias. Un espacio al que llegas tal y como estás, desde un sitio que sientas tuyo, donde puedas hablar con libertad y sin sentir que tienes que “rendir” o dar explicaciones perfectas.
Cuando la vida aprieta, cualquier desplazamiento, cambio de agenda o esfuerzo extra puede sentirse enorme. Muchas personas me cuentan que lo que más agradecen de la terapia online es lo sencillo que resulta empezar.
A veces cuesta encontrar un hueco. Entre responsabilidades, cansancio y días que se hacen largos, desplazarse a una consulta puede ser un motivo más para posponer el inicio de un proceso que, en realidad, ya necesitas.
La terapia online elimina esa barrera y te permite tener un espacio de cuidado sin añadir más carga.
Hay quien se abre con más facilidad desde su hogar, su salón, su habitación o cualquier rincón en el que se sienta protegida. No hay salas de espera, ni miradas ajenas, ni prisas.
Solo tú, tu espacio, y la posibilidad de sentirte acompañada mientras hablas de lo que te está ocurriendo.
Si la ansiedad, la tristeza o el miedo te han quitado fuerzas para salir, la terapia online puede ser un comienzo tierno y accesible. Muchas personas encuentran en ella un puente: un camino que no empuja, sino que acompaña.
Una duda muy habitual es si la pantalla crea distancia. Te lo digo desde la experiencia: la conexión que se genera en terapia no depende del formato, sino del encuentro humano.
He acompañado a muchas personas online, y con muchas de ellas la relación terapéutica ha sido igual de profunda, sincera y transformadora que en un espacio presencial. A veces incluso más, porque estar en un entorno familiar facilita que las emociones salgan con mayor suavidad.
La investigación también respalda esta forma de trabajo, especialmente en temas como ansiedad, estrés, autoestima o dificultades emocionales.
Mi nombre es Jennifer y soy psicóloga general sanitaria.
Estoy formada en psicogerontología, atención temprana, terapias de 3ª generación, principalmente terapia de aceptación y compromiso, y mindfulness.
Poseo amplia experiencia en trastornos de ansiedad, trastornos del estado del ánimo, estrés, gestión emocional y enfermedad mental grave.
Acompaño a personas que desean mejorar su bienestar emocional.
Mi enfoque es cercano, humano y basado en la evidencia científica.
Quiero que sepas que no tienes que tenerlo todo claro para empezar. De hecho, pocas personas lo tienen. Para eso estamos aquí.
En ese primer encuentro hablamos de ti, de cómo te sientes y de lo que te ha traído hasta aquí. No hay respuestas correctas ni expectativas. Solo la oportunidad de que te escuches y te sientas escuchada.
Cada persona es diferente, y también lo es su manera de vivir el malestar. Diseño el proceso terapéutico teniendo en cuenta tus tiempos, tus límites y tus necesidades, sin presiones ni urgencias.
A lo largo de las sesiones trabajamos con recursos prácticos que te ayuden a entender lo que te ocurre, regular tus emociones y recuperar un poco de calma interna. No desde la teoría, sino desde lo que tú realmente necesitas.
La terapia online puede ser una opción muy valiosa si:
Cuando cuesta parar la mente, cuando las preocupaciones se encadenan o cuando todo parece demasiado, la terapia online te permite tener un espacio para bajar revoluciones sin añadir más presión a tu rutina.
Por horarios, por distancia, por cansancio o porque ahora mismo no tienes la energía para acudir presencialmente.
Muchas personas viven fuera o en otras ciudades, pero resuenan con mi forma de trabajar. La terapia online abre esa posibilidad sin importar dónde estés.
Mi enfoque está centrado en ayudarte a comprender tu mundo emocional y acompañarte en los momentos en que más lo necesitas.
Trabajo con:
Cada proceso es único, y lo abordamos con respeto, calidez y profundidad.
El precio de la sesión es de 50€
Solo un dispositivo con cámara, conexión estable y un lugar donde puedas estar tranquila.
Sí. La confidencialidad está garantizada y las sesiones se realizan en plataformas seguras.
45 minutos. La frecuencia la vamos viendo según cómo te encuentres y cómo avanza tu proceso.
Podemos tener una primera toma de contacto para explorar juntas si la terapia online encaja con lo que necesitas ahora.
Pedir ayuda no te hace débil. Te hace humana.
Si estás sintiendo que necesitas un espacio para ti, un lugar donde entender lo que te está pasando y empezar a sentir un poco más de calma, la terapia online puede ser un buen inicio.
Estoy aquí para acompañarte, sin prisas y con mucha presencia.